Hace dos horas que te espero en la puerta del Bar donde una vez pensé que todo era posible. No se si te reconoceré, ¡han pasado tantos años sin mirarnos!. Aquel día llovía, y me dijiste: “amor llévate tu el paraguas, me apetece sentir la lluvia en el pelo”. A mi no me gustaban las despedidas, habíamos quedado en aquel Bar para arreglar lo nuestro. Qué irónico: lo nuestro ¿acaso quedaba algo?. Nos mentimos aquella noche. Intentabas emborracharme para que lo olvidase todo, y yo sonreía pensando que volveríamos juntos a casa.
Te sonó el móvil no se cuántas veces, con aquella horrorosa melodía ¡maldito gusto el de ella!, aunque el mío tampoco era muy bueno que digamos.
Bebiste a sorbos la cerveza negra que pediste, me ofreciste saldar mis dudas. Te quise dar un beso, y me esquivaste, pensando que no me iba a dar cuenta. Quería llorar, ir al baño y llorar, pero aquellos baños olían siempre a meados y tristeza, por eso me tragué mis lágrimas y te seguí mirando con la misma mirada del principio.
Me sonreías tras el cristal manchado de espuma. Me hablabas sin apenas mirarme. Ojeabas el teléfono. Sacudías la cabeza, de un lado a otro. Te pregunté si estabas nervioso, si te esperaba ella a alguna hora en concreto. No respondiste. Íbamos a solucionar nuestros problemas, y sin embargo hicimos el tonto. Sobre todo yo. Cada vez que te acercabas a la barra de metal, para coger tu cerveza yo hacía el mismo gesto, con la intención de rozarte la mano. Cuando abrías la boca, yo sonreía, pero ni por esas lograbas terminar una frase. Cuando mirabas nervioso, a la gente, te comentaba las conversaciones ajenas. Pero tampoco lograba, que la distancia que había entre los dos, se rompiese.
Nos despedimos aquel día. ¿Te acuerdas?. El tabernero nos dijo que cerraba. Llovía. Pagamos nuestra cuenta. Y antes de salir del Bar, regresé para dejarle al buen hombre tres euros de bote. El tabernero me miró, y me deseó suerte contigo. Salí de aquel Bar con una gran sonrisa. Y allí estabas tú, con el paraguas abierto, y me dijiste: “amor lleváte tú el paraguas, me apetece sentir la lluvia en el pelo”.
Cogí el paraguas. Pensé, que esa era la excusa más barata y ruin que se le puede decir a alguien, para huir.
Sin embargo te dije adiós encogiendome por dentro.
Y hoy estoy aquí, no se cuantos años han pasado. Te espero en este Bar, como si fuese la primera vez que quedo contigo. Y es que, en realidad es la primera. Me llamaste. Me dijiste: la he dejado, por fin, la he dejado. Y es curioso pero no sonreí. Te dije que no quería verte, que el tiempo todo lo ha cambiado. Que tengo otro amor. Que vivo en un ático con vistas al mar, que tengo un gato persa al que nunca le puse tu nombre. Que hace bastantes años que no te escribo poemas, ni te lloro.
Y con lágrimas me pides que vaya a ese Bar, y aquí estoy. Esperándote.
Ya llegas. Más cansado. Más calvo y canoso. Delgado y uniformado. Trabajo de chofer -me dices sonriente-. Y pretendes que te pida que me lleves lejos, pero no lo hago, ni lo haría.
Entramos al Bar. Allí poco ha cambiado. Sigue el mismo tabernero, mi compañero de viaje, que por obra del destino se acerca y me da la bienvenida con un beso en los labios.
Quedas boquiabierto. Intentas decir algo, pero no dices nada. Mi amor nos sirve dos cervezas. Tú ya no pides una negra. Sí, algo ha cambiado.
Nada es lo que era. Y lo que fue ya no sigue siendo.
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Otra Gloria dijo:
No, las gracias te las tengo que dar yo a ti, porque a través de ti he satisfecho mis ansias de venganza, al menos hasta mañana a estas horas. Esta sonrisa perversa que me ha salido como casi sin querer cuando he leido el impactante final vale un tesoro. Nuestra Gloria le habría sacado una tajada inmensa, en verso y con una buena dosis de chunga sutilmente cruel, lástima que ya no esté. Gracias, Hermana, hoy voy a dormir muy a gustito.
3 Febrero 2009 @ 22:31
Leithient dijo:
¿Conoce Vd. la canción «Cita en Hawaii»? No estoy segura de quién es la original, pero sé que La Habitación Roja tienen una versión. El comienzo de su historia parecía augurar un desarrollo muy similar al de aquella canción, pero al final, como me pasa casi siempre, he terminado identificándome y siendo incapaz de buscar paralelismos más allá de mi propia vida. Da en el blanco con las relaciones humanas, al menos con las que yo conozco.
El final es duro, pero todos lo son. Cuando se da por zanjada una historia, es mejor finalizarla y no tratar de regresar al pasado cada cierto tiempo para solucionar lo que entonces no funcionó. No sirve de nada.
Un abrazo.
3 Febrero 2009 @ 22:32
eigual dijo:
Otra Gloria: Si he satisfecho lo que dices, soy yo la que se da por satisfecha. Saludos, hermana.
Leithient: La acabo de escuchar en el youtube, ja ja.. Está bien la canción, sí. Me hace gracia, que sin escuchar la canción, se parezca tanto a la historia que he escrito, ja ja.
Tienes razón, con lo último que escribes, para finalizar el comentario. Toda la razón.
Abrazos, para ti también.
3 Febrero 2009 @ 22:57
Su dijo:
Genial!! la venganza es un plato que se sirve frío, y si además de frío da una leche en los morros del “malvado” sabe aún mejor jejeje.
Sigue sigue, que tus historias están llenas. Y me llenan.
Quiero tu libro!!! (jejeje, de fondo, gritito de fan histérica que da saltitos)
Besos!!
4 Febrero 2009 @ 15:03
La Dulce Pena dijo:
Quizás él haya quedado boquiabierto, pero, yo, yo he quedado pasmado. Me ha costado reaccionar, darme cuenta que ya había acabado la entrada, darme cuenta de que lo suyo no funcionó…
Y luego tú dices que te gusta mi forma de escribir… Ojalá escribiera la mitad de bien que tú, ojalá levantara los mismos sentimientos…
PD: Seguiré esperando esa noticia… y esa novela
(Mejor no decir nada, sí, siempre me gustaron las sorpresas…)
Besos
4 Febrero 2009 @ 17:32
Angelika dijo:
Echaba de menos historias como esta. Desde hace unos días parecias un poco triste.
Como siempre, me ha gustado mucho. Espero pronto tu libro!!!
4 Febrero 2009 @ 18:36
eigual dijo:
Su: Son comentarios como el tuyo, que me lleno de ilusión: cuando me dices que eres “fan” mía, incluso soy yo la que da saltitos de alegría, de verdad. Muchas gracias, y me alegro de que te guste, lo que escribo. Un abrazo.
Dulce pena: La noticia llegará, pero como todo lo bueno, requiere su tiempo. Un abrazo.
Angelika: Habrá más historias como esta. Me estoy terminando de ubicar en mi nuevo hogar, aún. Pero pronto, nadie podrá hacer que deje de escribir sin parar. Mi libro… que ilusión me hace escuchar que esperas mi libro. Fuerte abrazo para ti también.
4 Febrero 2009 @ 20:14