Dicen que me has olvidado. Que ya no te detienes
en la puerta de aquel bar, ni buscas dentro a la misma gente.
Que han pasado varios inviernos
y que el tiempo, en realidad, no lo cura todo.
A veces te recuerdo y te juro que ya nada importa.
Sé que a menudo te llega el recuerdo
de aquellos posos de café que una vez te leyeron.
Es entonces, que pienso, que la vida no era aquello
y que fue una pesadilla terrible.
Era imposible abrazarte con mis abrazos de mentira,
cuando en mi boca había otro nombre.
El futuro estaba ya escrito y mientras se estaba escribiendo
nos dedicamos a perder el tiempo intentando lo imposible.
Te escribo un poema. El primero y el último que te escribo.
Y lo termino sintiendo el mismo frío
que en aquellos días
calurosos de verano.
Y me quedo con la pena, de pensar
que no exististe.
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Vértigo dijo:
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1 Febrero 2010 @ 21:33