monotema

30Nov09

PhotobucketOtra vez te escribo aunque tú no lo sepas.

Me ha llamado Santi y me ha dicho que últimamente solo escribo sobre ti en mi blog. Qué debería de olvidarte aunque sea un poco. Lo cierto es que no esperaba ningún mensaje suyo. La última vez que le vi te llevaba flores y yo le dije que las flores se marchitarían y que tú nunca podrías verlas. Él dijo que las flores eran más para él que para ti. Que solamente quería ir donde estaba tu cuerpo muerto, porque era el único lugar que le quedaba para buscarte. Y yo fui tan fría como lo fue él un día. El día en que te llamó “puto drogadicto” siendo él quien te traía parte de la mercancía y compartía contigo toda aquella mierda.
Pero tú te escondías de un problema en las drogas y Santi tenía a las drogas como problema.

Santi dejó las drogas cuando supo que habías muerto, porque le parecía que podía terminar como tú. Sin embargo como tú no podía morir nadie. Porque solo los valientes mueren como tú. Sin embargo salvaste la vida de Santi y nunca lo sabrás. Él sigue componiendo canciones. Dice que quiere escribir una canción partiendo de un poema que escribí hace algunos días. Fíjate qué cosas. Habrá leído que extraño los días contigo y tu guitarra y tu voz. Habrá leído que tú siempre tenías una melodía y unos acordes para aquellas frases que hacíamos canciones.
Y me lo ha propuesto, y le he dicho con desgana, que haga lo que quiera.

Puedo hablar de ti donde quiera. Incluso puedo hacer de tu historia y de tu vida un libro y nadie podría detenerme. Nadie podría decirme que no viva en tu recuerdo.
Porque yo no puedo olvidar a las personas que me enseñaron tantas cosas en la vida. Y me da igual que ahora venga Santi o cualquier otro de los que decían ser tus amigos, pero jamás te sostuvieron la mano o la mirada aquellos días en que casi no podías ni hablar. No me sirve que vengan y me digan que me olvide de ti y que no recuerde los días contigo. Y mucho menos, que no los escriba.

El problema es que Santi siempre ha querido ser como tú. Y como tú jamás existirá nadie y el por qué lo dictan aquellos días, cuando aquella terrible enfermedad te cubría entero y lo ocultabas a tu familia para no hacerles sufrir. Y tú único refugio era meterte algo en el cuerpo, algo que te hiciera olvidar, maldita sea, que te quedaban tres putos meses de vida. Y de lo que me arrepiento es de no haber estado mucho antes a tu lado y de esa manera haber suplido con mi presencia a esas malditas drogas que no te hacían sino más daño. Porque cuando estabas conmigo ni tan siquiera le abrías la puerta a Santi, aunque viniera cargado y con lo mejor.


Un comentario a “monotema”  

  1. 1 Vértigo

    Que nada ni nadie te impida recordar y escribir aquí.

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