pensamiento 2.876.987
Hoy he estado pensando en las ganas que tengo de terminar de una vez por todas la novela que estoy escribiendo. Cada vez que pienso en la historia que estoy transformando en palabras tiemblo un poco más cada vez. Porque no es fácil inventar una historia y reproducirla con palabras. Ser escritor requiere, a parte de inventar grandes historias, saber plasmarlas en palabras y eso es lo que más trabajo me cuesta hacer a mi.
Creo, pienso, que la historia que estoy escribiendo es muy buena. Me muero de ganas de contárosla, o mejor dicho: de que la leáis. Pero está inacabada. Una novela no es un relato corto de los que escribo. No se puede escribir a lo que salga y publicarlo sin más. Porque una novela tiene que estar desde el principio hasta el final, bien atada y formada. Y yo hay días que soy incapaz de atar nada, ni los cordones de mis zapatillas. Cuánto más seguir atando una historia, capitulo a capitulo sin meter la pata.
Para escribir una novela no basta con ponerse a escribir y rellenar folios y folios de palabras. Hay que sentir lo que se está escribiendo. Al menos a mi me sucede eso. Porque pienso, que si no siento yo las palabras que escribo, con cada fibra de mi ser, cómo quiero entonces que brote en el lector algún sentimiento que otro. Cómo quiero eso. Es ilógico. Al menos yo lo pienso así.
El problema de dedicarse a la escritura por necesidad, es que a veces no puedes dedicarle todas las horas que te gustaría. Porque tienes que acudir cada mañana a la oficina y quedarte allí durante ocho horas. Ocho horas en las que pienso que podría estar escribiendo mi novela, terminando al fin, la que será mi primera gran obra. Y sin embargo me tengo que aguantar y trabajar durante ocho horas, porque al fin y al cabo ese trabajo de ocho horas es el que me da un sueldo cada mes, con el que yo puedo cubrir todas mis necesidades y más.
Es por eso que a veces me deprimo. Que me entra un pánico terrible cuando desarrollo mentalmente un nuevo capitulo de la novela y en ese instante no puedo ponerme a escribir. Es entonces cuando me pregunto a dónde coño me llevará esto de escribir.
Me auto-ayudo, me digo que estoy en fase de crecimiento en la escritura. Que aún no estoy preparada para dedicarme 100% a ella. Que tengo que tener paciencia. Que cualquier día me escribirá un editor y me dirá que mi novela es tan grande como yo decía.
En fin. Que de sueños se vive. Que yo no soy escritora, hay que tener ese punto importante en cuenta. Que yo escribo por esta necesidad que tengo de compartir todas las cosas que pasan por mi cabeza, ya sean pequeñas historias o algunos versos o alguna novela interminable.
Prometo terminar la novela. Lo prometo. Y me prometo a mi misma, que a partir de hoy haré dos cosas día sí y día no: ir al gimnasio y escribir la novela hasta su fin.




Hace años que digo que tengo que escribir un libro, pero unca los acabo. Creo que tengo como 4 ó 5. La última gran idea (claro que eso me lo creo yo solamente) se me ocurrió en el viaje de novias, por la bella italia… En fin, no suelo ponerme en serio a ello. Eso sí, tengo algún que otro poemario que incluye relatos cortos, pero bueno, sólo dos personas lo han leido. Concluyendo, que tienes ganas, mucha imaginación y talento, así que nada, espero poder algún día tener entre mis manos un ejemplar de la primera edición de tu novela, eso sí, dedicada!!!! Sigue con tus sueños, pues eres de las personas a las que se les suele cumplir…
No sabes como te entiendo. Yo con un trabajo garbancero, terminé una novela y tenía sentimientos parecidos a los tuyos. Es fabuloso tener ese otro mundo aparte, que coexiste con la rutina gris que es la única viven otras personas. Cuando no podía plasmar lo que me venía a la mente, pensaba que así podían madurar las ideas en el subconsciente. Es una idea que me servía y una realidad en la que creo.
En fin… Ahora estoy en la etapa de esperar la resolución del concurso a la que la envié. Pero no por eso he dejado de escribir porque, cuando algo bulle dentro, hay que darle salida…