No todo es escribir me decías aquellos días, aquellos años, en que quería quedarme encerrada en casa. Entre las cuatro paredes de mi habitación con el reflejo de las letras escritas en la pantalla sobre los cristales de mis gafas.
Tú tenías tu guitarra, claro. He hablado tantas veces de ti que ya he perdido la cuenta. Tú tenías tu guitarra aquellos días en que la sangre de tu cuerpo empezaba a no ser sangre. Te abrazabas a tu guitarra como si fuera el cuerpo de la mujer que nunca tendrías. Ella, conocedora de lo que hay oculto en la yema de tus dedos. Ella, siempre tan acuerdo en los acordes que le regalas. Incondicional. La dejo en un rincón y no se enfada conmigo -decías-. Tú necesitabas eso. A quien tienes que dejar es a la otra -te decía yo-. La otra te consume y tú no te das cuenta.
Una vez me contaste algo. Algo que quizá guardaba su sentido: “Antes de meterte en la ducha siéntate en la taza del váter hasta que tus piernas se queden dormidas (mientras puedes leer algún libro), luego entra en la ducha, echa agua muy caliente sobre tus piernas dormidas: te sentirás volar, flotar…” . Aquel día pensé que te habías metido una de esas dosis que siempre decías, era la última.
Hoy ya ves, he entrado en la ducha tras quince minutos sentada en el váter. He echado agua caliente sobre mis piernas. No solo he sentido que volaba, sino que me he dado cuenta que siempre termino haciéndote caso y que casi siempre has tenido la razón. Menos contigo. Tú nunca has sido coherente contigo ni te has dicho verdades ni te has sabido cuidar. Por eso ya no estás aquí. Por eso ya no puedes leer lo que te escribo.
Hay días en los que te echo de menos. Ahora quiero una guitarra para tocar algunos de tus acordes. Tenías razón: no todo era escribir. Pero yo sigo escribiendo sobre ti, porque así parece que estés vivo.
Me gusta














Vértigo dijo:
No todo es escribir, pero no dejes de escribir nunca.
21 Noviembre 2009 @ 18:35
Josemy dijo:
“Te sentirás volar”. Quizás yo también lo intente, quizás… Cada vez que leo un relato tuyo, de esos que no sé si son reales o ficción, pero me gusta creer que son reales, siento que te conozco un poco más y que me sorprendes un mucho más. Gracias.
4 Enero 2010 @ 1:32