1. Tito Jose

    Escribió eigual el día 28 Febrero 2010

    Te fuiste hace ya algunos años

    y no sé si sentiste dolor o te quedaban

    algunas cosas por hacer.

    La primera vez que te vi era una niña,

    pero yo recuerdo tu cara, pues era igual

    que la de mi abuela,

    tu hermana.


    Sé que tuviste hijos. Qué vivías en otra ciudad.

    Y recuerdo a mi madre decir

    de ir a verte algún día.


    Hoy me entero de tu muerte,

    y no puedo evitar sentir tristeza

    al recordar algunas cosas.


    Quizá estabas el día en que subieron a la abuela

    a aquel nicho tan alto. Y yo no te vi porque solamente

    estaba pendiente de la despedida.

    De lo alto que la dejaban y ella solo estaba acostumbrada

    a su 3º.


    Quizá, tito Jose, como todos te llamaban

    me viste llorar. No lo sé.

    Hoy dejo escapar una lágrima y te enciendo

    un pensamiento aquí con mis palabras.


    Ya lo sé, tu tampoco sabías que yo escribo.

    Hay tantas cosas que no supimos,

    ni sabremos.

    Te hago un sitio aquí, entre el recuerdo

    de mi abuela y mis letras.

    La muerte, no te creas, no nos separa del todo.

    Te mando el beso que nunca te he dado.

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  2. Has cambiado

    Escribió eigual el día 27 Febrero 2010

    PhotobucketEso te dice la gente: es que has cambiado. Y se quedan tan a gusto. Claro, tú te quedas por los suelos ¿qué he cambiado? ¿cuándo? ¿en qué? ¿de qué manera? ¿mucho? ¿poco?. Te miras en el espejo. Solo ves más canas y alguna arruga que antes no tenías. Toses varias veces (todo frente al espejo) te aclaras la voz y lanzas un : “Hola, soy eigual..” , lo dices en voz alta arqueando las cejas, cambiado la postura de tu cuerpo frente al espejo. Y tras decirlo varias veces en diferentes tonos de voz, decides que eres gilipollas.

    A gente, a mucha gente, les gusta lanzar misiles en forma de palabras. Misiles inútiles. Que no van a ninguna parte. Pero… yo me refiero a ese tipo de gente que conoces de toda la vida. No me refiero a lectores, que te siguen en un blog  (lo siento, si te has sentido aludido). Es ese tipo de gente que conoces de toda la vida y cuando por cualquier motivo te sales de sus perspectivas te suelta eso de: has cambiado, eigual, has caambiiaadoo.

    Así, que ayer por la mañana cuando me desperté me miré en el espejo y me dije mirándome a los ojos: Has cambiado. Quedé esperando una respuesta por mi parte. Pero no obtuve nada.
    Es cierto, he cambiado: ya no beso igual, ya no escribo igual que hace años, ya no estoy triste día sí y día sí, ya no me duelen mis -exs, ya no devoro demasiada comida, ni bebo, ni digo tacos, ni me enamoro de mujeres imposibles, ni me da vergüenza estornudar, ni tengo miedo al amor. Y estoy más delgada.

    Ya no soy yo. Has cambiado eigual. Y no ha hecho falta que me lo diga nadie. Sin embargo ayer te llamé por teléfono. Quería hablarte de este pensamiento, de esta pequeña desazón que sentía por dentro. Te llamé, y cuando tu tono de llamada en espera me estaba empezado a desesperar estuché tu voz al otro lado.

    - Dijiste que me llamarías a las seis de la tarde y son las ocho -silencio intenso-.

    Más silencio. Y más. Y más.

    - Has cambiado, eigual -dijiste estrellando tu voz en mi oído derecho-.

    Quedé callada, no sé por cuánto tiempo más. Y solo salió de mi boca una frase al colgar:

    gilipooollas.

    Yo, no tú.

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  3. Estrenando diseño

    Escribió eigual el día 26 Febrero 2010

    Me siento como una niña pequeña con juguete nuevo. O como cuando te pintaban las paredes de tu habitación del color que a ti te gustaba. Siento la misma felicidad. Las mismas cosquillas, al tener este nuevo diseño personalizado y único. Me siento contenta. Escribo aquí se merecía una plantilla como esta. Y yo también lo merecía. Me gusta como queda la máquina de escribir antigua sobre el fondo rosa, el color de la mancha de tinta que me viene acompañado desde que Escribo aquí nació y empezó a tomar forma a base de palabras.

    Me gusta el efecto libreta con los bordes rotos. ¿No os pasaba eso a vosotros? a mi siempre me ocurría, que arrancaba las hojas de la libreta y odiaba que aquellos trozos se quedaran colgando por el borde.
    La primera vez que toqué una máquina de escribir para teclear en serio fue con hojas, como en la que hoy escribo, en mi blog Aquel día yo no tenía folios blancos y la profesora me dijo: arranca una de tu libreta de Inglés. Mi libreta de inglés era de hojas en blanco, y yo arranqué aquella hoja y fue la primera vez que empecé a fijarme realmente en las palabras. Supe que yo quería escribir por encima de todas las cosas desde el primer sonido de tecla.

    Por eso, este diseño tiene mucho de mi y de mi afán y mi empeño en la escritura.

    Espero que sea de vuestro agrado. Que os alegre la vista y que la disfrutemos compartiendo tantos momentos, tantas historias, tantos versos que no deben de quedar en la memoria ni caer en el olvido.

    Nota: Si te gusta mucho el diseño y quieres uno personalizado para tu blog o tu página web, escríbeme y te doy los datos del diseñador, responsable, comunicativo y que tiene muy buenos precios.

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  4. No haré nada

    Escribió eigual el día 25 Febrero 2010

    No haré nada.

    Me quedaré aquí, quieta. Inerte. Sellada.

    Y apagaré el móvil y cerraré ventanas.

    Y no haré nada.

    Intentaré no recordar tu aliento helado

    tu tartamudeo o algún beso reciclado.

    No haré nada.

    El tiempo es arena. Estamos ciegos

    porque vemos más de lo que merecemos.

    La espera asesina los días,

    y no existe cadena perpetua posible para ella.

    No haré nada.

    Cuando empiezas a temblar sabes que se termina

    es una especie de ritual maldito

    donde tu nombre y tu voz se mezclan para asesinarme.

    No haré nada ¿me oyes?.

    Cuándo el teléfono estallé de pena

    y taladre la mesa con su movimiento,

    cuando eso suceda, solo entonces,

    romperé tu foto y olvidaré cómo se pronuncia

    tu nombre.

    No haré nada, hasta entonces.

    Y entre tanto, en todo este tiempo,

    espero, al menos, que conozcas a alguien.

    Qué te llenen de besos la almohada. Los días.

    Y tu llamada no llegue. Y tu foto seguirá en mi cartera.

    Y diré tu nombre sílaba a sílaba hasta que,

    lo que queda de mi

    me deje.


  5. de repente

    Escribió eigual el día 22 Febrero 2010

    De repente, esta ciudad deja de ser ciudad.

    Una mujer alza su brazo y detiene un taxi

    abrazando su bolso repleto de miedos.


    De repente, esta ciudad deja de ser ciudad.

    Un hombre sostiene un cigarrillo entre sus labios

    mientras una llamada le deja roto en mil pedazos

    y cae. Se esparce en el suelo la fe del hombre en el amor,

    como la ceniza de su cigarro.


    De repente. Sí, de repente, no miramos otra cosa

    más que los labios de una muchacha morena,

    con unos ojos que nos recuerdan a los de ella.


    Y yo no sé si existe gente que se haya dado cuenta.

    Que de repente esta ciudad deja de ser ciudad

    y el tiempo se resume en los instantes

    previos a escuchar, tal vez, una voz.

    Hay quien ama en silencio.

    Hay quien no olvidó jamás el sabor de una piel.

    Existen amores que ni con el tiempo se pierden. Ni se gastan.

    Porque de repente, esta ciudad, deja de ser ciudad

    y tengo la necesidad de escribir algunos momentos.


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