Te fuiste hace ya algunos años
y no sé si sentiste dolor o te quedaban
algunas cosas por hacer.
La primera vez que te vi era una niña,
pero yo recuerdo tu cara, pues era igual
que la de mi abuela,
tu hermana.
Sé que tuviste hijos. Qué vivías en otra ciudad.
Y recuerdo a mi madre decir
de ir a verte algún día.
Hoy me entero de tu muerte,
y no puedo evitar sentir tristeza
al recordar algunas cosas.
Quizá estabas el día en que subieron a la abuela
a aquel nicho tan alto. Y yo no te vi porque solamente
estaba pendiente de la despedida.
De lo alto que la dejaban y ella solo estaba acostumbrada
a su 3º.
Quizá, tito Jose, como todos te llamaban
me viste llorar. No lo sé.
Hoy dejo escapar una lágrima y te enciendo
un pensamiento aquí con mis palabras.
Ya lo sé, tu tampoco sabías que yo escribo.
Hay tantas cosas que no supimos,
ni sabremos.
Te hago un sitio aquí, entre el recuerdo
de mi abuela y mis letras.
La muerte, no te creas, no nos separa del todo.
Te mando el beso que nunca te he dado.
















