1. esperando el 2010

    Escribió eigual el día 31 Diciembre 2009

    Hacemos un pequeño balance de lo vivido de lo que ha sido este año 2009. Pensamos en todo lo que vendrá en este año nuevo que en pocas horas será una realidad. Nos acercaremos al año nuevo año, uva tras uva. Sonrisa tras sonrisa. Mirada tras mirada. Creo que el mejor regalo es saberte acompañado esta noche, saber que se termina el año y que no estás solo.

    Algunos harán una lista de propósitos para este nuevo año. Otros intentarán mejorar lo que ha sido el balance del 2009. Yo, sin embargo, solo pido quedarme como estoy. Seguir manteniendo a mi lado a la misma gente. Seguir emocionándome con las mismas cosas. Seguir siendo como soy y en definitiva, no abandonar jamás mis sueños y mi lucha.

    Hoy al despedirnos en el trabajo, un compañero me ha dicho “y que escribas mucho” y yo me he quedado con sus palabras como si fueran un regalo. Me he alejado con la sonrisa tonta en la boca, pensando que en realidad, en eso se resume el año que dejo y el año que se acerca. Es lo mejor que me ha podido decir, que escriba mucho, porque en realidad eso es lo que yo quiero.

    Feliz año nuevo a todos. Qué paséis buena noche en la mejor compañía posible.


  2. galletas y pixeles

    Escribió eigual el día 29 Diciembre 2009

    Photobucket¿Te has preguntando alguna vez por qué las galletas envueltas de las cajas de surtidos son las más buenas?. Siempre me comía las envueltas y las otras las dejaba. Y he de reconocer que en ocasiones las que venían sin envolver también me gustaban, pero aquellas envueltas eran otra cosa. Por el mero hecho de abrirlas ya sabían de otra manera. Y qué me decís de los surtidos de dos pisos. Te comes las galletas más buenas del primero y bajas al segundo. O no sé si te comes las del segundo piso y bajas al primero.

    Recuerdo que tú eras como las galletas que no vienen envueltas en los surtidos. Lo que había se veía a simple vista. Quizá por eso siempre te dejaba ahí. Recuerdo el día en que te dije que tenías un pixel muerto y que tú no te dabas cuenta. Que aquel defecto solo lo podían ver mis ojos. Te reíste porque te comparaba con un pixel y me echaste en cara no se cuantas cosas. Me dio igual.

    Pensabas que con reiniciar tus actos se arreglaba. Estabas equivocada. Tu pixel muerto no estaba fuera de ti. El pixel muerto lo tenías por dentro. Dentro de donde no puedes reiniciar nada. Hablamos sobre eso. Intentaste asesinarme con alguna frase.
    Lo que pienso que te dolió fue cuando te dije que yo me sabía cuidar sola.
    Desde entonces, cada vez que veo un pixel muerto en alguna parte me acuerdo de ti. Y pienso en sí lo supiste tapar o en la desgracia de que se te multiplicase por dentro.


  3. despedida

    Escribió eigual el día 28 Diciembre 2009

    He traído de Granada una tristeza conmigo.

    He dejado allí

    a cuatro corazones pequeños

    que dan cuerda al mío.

    He sentido la misma tristeza de otros años

    en la despedida.


    Recuerdo ahora, en esta maldita distancia

    la ternura de mi madre al hacer todas las cosas

    su voz cansada y el amor que le pone a todo.


    Siento tristeza si recuerdo todas las cosas

    que ya no toco ni veo pero que sé que tengo.

    Es por eso que escribo estas palabras,

    para prender esta noche la luz

    en la habitación de mi madre

    con un verso y el abrazo

    que por no provocar llantos

    no le he dado.


  4. hasta pronto

    Escribió eigual el día 20 Diciembre 2009

    PhotobucketMe gustaría llevarte dentro de mi maleta. O mejor aún: me gustaría llevarte a mi lado, en el avión y apretar tu mano cuando me entre el miedo. Sin embargo te quedas en casa con los gatos y sé que no estarás tan sola. Las horas que me quedan contigo hasta mi partida me saben tristes y a la vez felices por lo que me espera mañana cuando baje del avión.

    Eres tú la única certeza que quiero y tengo. Eres tú quien siempre me espera. Y quien entiende que lleve una maleta cargada de regalos para mis hermanos. Eres tú esa persona que lo comprende todo y que logra que mi tristezas se conviertan en sonrisas.

    Ya te he dicho que no me gusta separarme de ti. Y tú me dices que cuando vuelva todo seguirá en su sitio. Sin embargo siento un vértigo tremendo al alejarme de ti toda una semana. Cuando tú me faltas es como si me faltase el brazo derecho: mi corazón dentro del pecho. Ya sé que no es tan grave. Ya sé que una semana no es nada. Y que ni tú. Ni mi trabajo. Ni mis gatos, ni mi casa, se van a ir. Ya lo sé cariño. Pero es inevitable que se me anude la garganta o que llore sin quererlo. No me gusta separarme de la felicidad (de ti) aunque en realidad, me esté acercando a ella (mi familia).

    Por eso te escribo esto. Para que mañana, cuando llegues a casa y te sientas solas, lo leas y me guardes hasta que regrese mi corazón y mi brazo derecho que te he dejado en mi lado de la cama para quererte de cerca y abrazarte por la noche.


    Escribo aquí queda parado por Navidad, que no muerto (porque tenéis todo el archivo para leer), hasta el próximo domingo. Hasta mi regreso al hogar.


  5. en Navidad

    Escribió eigual el día 17 Diciembre 2009

    PhotobucketEfectivamente, la Navidad solo sirve para gastar dinero. Con regalos, en Navidad, decimos te quiero con forma de euros a las personas que queremos. Demostramos que nos hemos acordado de él o de ella, que nos hemos rebanado los sesos pensando un regalo apropiado. Efectivamente (me encanta esta palabra, es larga y “efectiva”), el bolsillo nos grita de dolor y a veces nos da vértigo abrir la cartera o comprobar la cuenta bancaria. La cuenta bancaria, es como el papel del Wc, que cuando lo miras, casi siempre encuentras el cartón solitario gritando ¡tienes que reponerme!. Pues nuestra cuenta igual: el dinero vuela como vuela el papel del Wc. Sin que apenas te des cuenta. Lo que pasa que el papel del Wc viene a ser mucho más barato de reponer que nuestra pelada cuenta bancaria.

    Yo siempre he pensado que las pagas extras, tanto la de Verano, como la de Navidad, traen un enano incorporado. Un enano con una enorme calculadora (más grande que él) en las manos. Un enano que te mira con atención mientras gastas dinero y va restando y restando y restando. Y el muy cabrón se divierte con tus negativos. El enano vive de eso, de ver como gastas hasta el último céntimo de tus pagas extras. Se ríe de forma compulsiva, y en un principio pienso que se ríe de ti y no del humo que sale de tu tarjeta de crédito.

    De la Navidad, si os soy sincera, me quedo con lo bonito. Con lo que no cuesta dinero. Con la familia reunida, con las risas y anécdotas de cada año: esas que contamos año tras año y que nos siguen haciendo la misma gracia. Disfrutar, en fin, de las cosas que no cuestan dinero y que no se terminan: como la compañía de los familiares, siempre dispuestos  a hacer brillar tu lado bueno. En este caso el mio, pues a veces, se me apaga la bombilla.

    Dicho esto bienvenida sea la Navidad y que nos toque la lotería. Aprovecho para desearos Feliz Navidad, pues aún creo que no lo había hecho.

    Nota al pie de post: Quiero agradecer a unos amigos, el regalo que me han hecho.
    Lo importante que me han hecho sentir. Gracias.

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