Confieso que cuando Daniel Díaz ganó el concurso 20 blogs de 20 minutos sentí que el estómago se me encogía a base de envidia, pero de la sana, claro. Porque Daniel lograba uno de mis sueños: que te proporcionen un espacio en un periódico leído por mucha gente para escribir un blog, y que para rematar este sueño, que te paguen cada mes por ello.
Como digo, este es uno de mis sueños. No por el hecho de escribir un blog y que me paguen por eso, sino por las puertas que te abre un hecho de esas características. Porque creo que cuando te empieza a leer mucha gente, y por consiguiente, a conocer, es posible que tengas más posibilidades y más suerte a la hora, por ejemplo, de escribir un libro, de su edición, promoción y venta. Digamos que puedes contar con un gran apoyo, con el que cientos de personas no podemos más que soñar, aunque escribamos bien. Aunque nos lea mucha gente. Nunca nada deja de ser lo mismo hasta que por ejemplo ganas un concurso y te haces “famoso”.
Igualmente me alegro mucho de no ser yo quien ganase ese año el concurso 20 blogs. Porque ese año me pasaron otras cosas bastante emocionantes e importantes que me cambiaron la vida, y por la cuales hoy estoy donde estoy, trabajo donde trabajo y me dedico a lo que me dedico. Yo no gané, ni ganaré nunca un concurso, ni saltaré a la fama como lo ha hecho Daniel Díaz, o en su día el conocido eZcritor. No lo haré porque a mi la fama, me da mucho miedo. Porque no creo estar preparada para que me lea tanta gente.
Pero yo, en realidad de lo que quería hablar es del libro de Daniel Díaz. Su primer libro. Me lo acabo de comprar, podéis adquirirlo pinchando aquí por 12 euros (gastos de envío incluidos, que se agradece por cierto). No miento cuando digo que comencé a leer el blog de Daniel Díaz, cuando fui consciente de que yo no merecía ganar ese concurso y que de hecho tampoco necesitaba ganarlo para lograr mis sueños. Así que cierto día comencé a leer a Daniel, y cual fue mi sorpresa cuando descubrí que el premio no se lo habían regalado ni mucho menos, que su forma de escribir estaba por encima de todo lo que yo había leído hasta entonces. Me di cuenta de que Daniel jugaba con las palabras y con ese juego de palabras nos llegaba donde otros y otras no lo conseguirían ni con el diccionario en la mano. Daniel te llega con sus relatos vividos dentro de su taxi. Con sus historias: historias de a pie, que son a las que menos caso le hacemos a veces, siendo estas las más interesantes e importantes.
Desde que le di la oportunidad a Daniel no he dejado de leerlo ni una sola mañana. Ahora ha sacado su primer libro, y como digo, me lo acabo de comprar. Creo que va a vender muchos ejemplares, por eso yo pediría que vayan preparado la próxima edición. Es más, es posible que pronto quiera adquirir otro ejemplar y estén totalmente agotados. No me extrañaría.
Porque para escribir no solo basta con escribir, hay que sentir lo que se escribe. Y en esto Daniel, es todo un especialista.
No me digáis que la última frase que he escrito es perfecta, ya estáis tardando en abrir el blog de Daniel y leer. Solo así podréis decirme que he acertado con la frase y con todo lo que he escrito.
Me gusta
















