1. Amores imposibles

    Escribió eigual el día 30 Abril 2009

    Esta tarde he pasado por delante del bar de Mateo, del que una vez os hablé.
    Siempre que paso por la puerta, le saludo con un gesto de mano y sigo mi camino. A veces, incluso, Mateo está en la puerta tomando el aire, o hablando con algún cliente mientras barre la acera. Y podemos compartir unas palabras.
    Hoy ha sido diferente. Mateo me estaba esperando a mi, con los brazos cruzados en la acera. Nada mas verme me sonríe, y me dice que tiene que hablar conmigo. Lo cierto es, que justamente hoy tengo algo de prisa, pero la sonrisa de Mateo y ese “tengo que hablar contigo” me intriga demasiado.

    Entramos en el bar. Tan solo hay un hombre bebiendo una cerveza apoyado sobre la barra. Mateo me dice que le espere en una de las mesas, mientras me abre una botella de cocacola y la coloca junto a un vaso con hielo sobre la mesa. Le sonrío mientras me vuelca la cocacola en el vaso, y escucho el ruido que hacen las burbujas.

    - Qué ganas tenía de poder hablar contigo. Ha ocurrido algo. Verás, se trata de una clienta que viene casi cada mañana a tomarse el café con la tostada. Creo que me he vuelto a enamorar, y tengo mucho miedo, pues apenas hace tres años y medio que murió mi esposa, y desde ese día no me había fijado en ninguna mujer… ya sabes -Mateo me mira como buscando aprobación en mi mirada-. He empezado a sentir escalofríos al verla. A derramar el café , y a temblar cuando le sirvo la tostada. Pero la cosa va más allá: le estoy escribiendo poemas. Seguro que tú la conoces porque vive en tu bloque. Es morena, media melena, de mi estatura, ancha de caderas…. se llama Julia. ¿La conoces?.

    - Sí, claro que la conozco, vive en el 2º 1ª, en el mismo bloque que yo. Tiene un perro pequeño ¿verdad?, y a veces, incluso la he visto alguna mañana, tomando café en tu Bar, sentada en está mesa -le digo, dando un golpecito en la mesa con los nudillos-.

    A Mateo se le iluminan los ojos de felicidad. Le empiezan a temblar las manos. Y a sudar la frente. El cliente que hay en la barra se ha terminado de beber la cerveza y le pide la cuenta. Mateo está tan revolucionado que le dice: Invita la casa caballero. Y el hombre sale del bar sin entender nada, y con una amplia sonrisa, y se despide con un “hasta mañana”.

    - Pues verás, te quiero pedir un favor -me dice , mientras deja en la mesa un sobre blanco con un nombre en el centro “Julia”-. Quiero que lo metas en su buzón, quiero que se encuentre esa carta por sorpresa y lea todos los poemas que le he escrito todo este tiempo. Quiero intrigarla y ver como lee, quizá, los poemas que le he escrito mientras se toma el café con tostadas. Y cuando lo vea oportuno, decirle que quien le escribe todos esos poemas soy yo.

    - Entonces…quieres que meta la carta en el buzón ….

    Mateo me interrumpe.

    - Sí, solo te pido eso. Hazlo por mi. Por este viejo enamorado - me guiña un ojo y me acerca el vaso de cocacola para que  beba-.

    Termino la cocacola y salgo del bar. Mateo me despide con una sonrisa de enamorado. Yo me alejo con el sobre de Julia en la mano, un poco desconcertada. Y me siento el ser más miserable de la tierra. No he sido capaz de romperle las ilusiones a Mateo. No me he atrevido a decirle la verdad: que Julia está casada, que su marido es el hombre más amable y apuesto de la comunidad de vecinos.
    No le he dicho a Mateo que no puedo echar la carta con los poemas en el buzón de Julia.
    Que no puedo dejar esos poemas en el buzón de Julia. No puedo generar dudas, con esos poemas, en un matrimonio. No puedo romperle el corazón a ese hombre tan amable, tan apuesto: que pueda llegar a pensar que su mujer tiene un amante, y ese hombre deje de ser lo que és. Y Julia no entienda nada, y no pueda demostrarle a su marido que no tiene amantes. No podría subir nunca más, en el ascensor con ese matrimonio. No podría mirarles a la cara. Y tampoco podría mirar a Mateo, cuando el me pregunte que por que Julia ha dejado de ir a tomar café a su cafetería. Porque Julia tarde o temprano cambiaría su rutina, y todo por los preciosos poemas que le ha escrito un enamorado, y que yo, sin pensar he depositado en su buzón.

    Tras quedarme cinco minutos frente a los buzones, mientras me imaginaba toda la historia, al final, lo he hecho. He tachado el nombre de Julia, y he escrito con letra bastante grande Mercedes. He metido los poemas en el buzón de Mercedes, la solterona del 5º 2ª.
    Espero que Mateo me perdone.


  2. ¡Ya tenemos ganador de las hormigas!

    Escribió eigual el día 30 Abril 2009

    He escrito los participantes en el orden de inscripción. Es decir, empezando por la primera persona persona que escribió el primer comentario hasta el último. Aquí tenéis la imagen (hay que pinchar sobre ella para ampliar y ver mejor):


    Y ahora es cuando yo le doy a el botón Randomize, para que el programa me desordene los nombres, creando así, una nueva lista de forma aleatoria. Con lo cual, la persona que obtenga el primer puesto, una vez yo haya pulsado Randomize, se habrá llevado las hormigas de fimo.

    Y el ganador/a es:

    La ganadora es, como se puede ver en la imagen: ANGELES

    Pues felicidades, y me pondré en contacto contigo lo antes posible.

    Recordad que si Angeles renuncia al premio, o no la localizo en cuestión de una semana, el premio pasaría a ser para quien tenga el segundo puesto.

    ¡Gracias a todos por participar!


  3. Todo lo que no te doy

    Escribió eigual el día 29 Abril 2009

    Quisiera por una vez en mi vida dejar a un lado mis sueños. Mis defectos. Lo que no soy y lo que no te doy. Mirarte, con los mismos ojos que te miré por primera vez, mientras contengo las primeras lágrimas, esas que evitamos que saliesen porque en la primera cita, y en un hotel con aquella cama tan grande, queda feo ponerse a llorar.
    Quisiera que me preocupasen menos las facturas, que a veces el trabajo no me acompañase hasta casa, dejar mi malhumor debajo del felpudo, antes de abrir la puerta. Y llenarte el pasillo de besos y deseos cumplidos.

    Quisiera llenar tus ausencias y rescatar aquella parte de mi que se ha perdido por alguna parte. Y no llorar a escondidas o en sueños. Y poder decirte que no sigo siendo la misma chica segura que te esperaba  nerviosa, llegar en un taxi. Que la vida me ha cambiado, que aquellas certezas, a veces se tiñen oscuras y me ciegan.
    Cómo decirte a ti, que desde aquel precioso verano, me lo has dado todo, que no me entiendo en ocasiones: que pierdo los nervios y la razón y las ganas de mirarme al espejo para no verme.
    Cómo decirte a ti, amor infinito, que quiero dedicarme a escribir, pero que antes, quiero regalarte todos los versos que aún te debo. Cómo contarte que a veces pienso que esto de escribir es una locura, que alguien que se quedó en FP no puede aspirar a un sueño tan grande. Que me queda por leer todo lo que tú ya te has leído.

    Quisiera cariño mío, no estar escribiéndote estas letras hoy. Que todo lo que soy brillase de verdad y que todo lo que no te doy, te lo diese.
    Sin embargo recibo una carta de hacienda que me dice, que tengo que pagar, por fin. Y me tiemblan las ideas en la cabeza a la hora de escribir, si miro los números y mi ausencia hecha verdad.
    Quizá el tiempo si nos ha cambiado, y no sigo teniendo la misma edad de hace años. Y el trabajo nos recuerda que nuestra vocación sigue existiendo aunque no tengamos la experiencia necesaria para dar el salto.

    Quisiera hoy, escribirte algo bonito, a ti, que jamás me has hecho cambiar de camino. Y que me has dejado tantas horas golpear las teclas de esta imparable manera.
    Para ti hoy, no existen palabras bonitas, ni versos, ni flores, ni abrazos, ni ceros de más, ni nada, que pueda entregarte a cambio de tanta compresión, en días como estos, cuando me siento frágil e insegura ante tantas cosas de esta vida que aún ni he visto, ni entiendo.


  4. Triste vacio

    Escribió eigual el día 28 Abril 2009

    Eran las cinco de la mañana. Había dejado sobre su mesa un montón de papeles escritos y arrugados, y en la pantalla del ordenador el puntero del ratón intermitente. Tenía que terminar la novela. Tenía que terminarla ya. Su representante y amigo le llamaba por teléfono:

    - Hola tío. No contestas mis llamadas ¿estás bien?. ¿Cómo lo llevas?.

    Utilizó un pequeño ruido hecho con su garganta como respuesta.

    -Tío, tienes que terminar la novela. Están esperando. No puedo darles más largas. No puedo -le dijo con la voz rota en desesperación-.

    Un largo silencio devoraba el eco de las palabras ya dichas.

    - Estoy en ello, pero no puedo. No puedo terminar la novela, soy incapaz de terminarla. No te lo crees ¿verdad?.

    Tenía la voz quebrada, y quería llorar o darse cabezazos contra la blanca pared.

    - No digas gilipolleces. Vas a terminar esa novela ¿entendido?.  ¡Escribe tío, escribe ya!.

    - Qué fácil decir: escribe ¿eh?. ¿qué pasa ,tanto dinero hay de por medio?. Sigues teniendo la mirada de dólar. Te jode que tu gallina de los huevos de oro deje de poner huevos ¿verdad? -su tono sarcástico iba creciendo-, si te digo algo créeme. Te lo digo de verdad. No voy a terminar la puta novela.

    - Mira tío… estás agobiado..tranquilízate. Tómate un trago, come, descansa, y luego escribes. Más relajado. Más tranquilo. Pero esta novela, tío, esta novela tienes que terminarla. Aunque sea lo último que hagas.

    El escritor se dirigió hacía el gran ventanal de la habitación, y lo abrió. El aire se colaba por cada poro de su piel. Aspiró el aire limpio y puro que le ofrecía el verde paisaje.

    - A ver, hay algo que no entiendo. ¿Por qué no quieres terminar de escribir la novela?. Venga, dímelo - dijo con tono desafiante-.

    - ¡Qué coño importa eso!. A ti solo te importa el dinero. No se como no me di cuenta el día que te conocí.

    - No seas imbécil. Me importas tío, pero necesito una respuesta.

    - Jhon, no voy a terminar la novela porque la estoy volviendo a traicionar.

    - ¿Traicionar? a quién si se puede saber.

    Un silencio que pareció durar horas se hizo entre los dos.

    - A ella. Al amor de mi vida. A mi único sueño. A la promesa que nos hicimos. A todos los sueños que teníamos…… -Jhon le interrumpió-.

    - Eh tío, venga, joder, Alejandra lleva muerta tres años ¿hasta cuándo vas a lamentarte? ¿toda la eternidad?. Vive tu vida. Aquello fue un accidente, habíais bebido mucho, y aquel… aquel maldito camión se cruzó con vosotros. Tienes que alegrarte de que tú sigues vivo. Se egoísta por una vez en tu vida tío.

    - Fue culpa mía. Dí aquel volantazo. Si no lo hubiese dado. Si…. fue culpa mía.

    Nuestro gran escritor subió al borde de la barandilla de la terraza, como pudo intentó mantener el equilibrio. El aire comenzó a soplar con más fuerza. Su cuerpo se tambaleaba, se dejaba mecer por el viento. Abajo, árboles y piedras esperaban, posiblemente, ver aterrizar un cuerpo sobre ellos.

    - Tío dónde estás, casi no te escucho. Tío, no seas imbécil, no fue culpa tuya, termina la novela de una vez. Sabes que esa historia se va a vender como rosquillas: la historia de ese accidente es la mejor historia jamás contada. No la traicionas. Palabra de amigo…. ¿estás ahí?

    - Solo te lo diré una última vez: no voy a terminar esa novela. No voy a matarla otra vez.

    Miró de nuevo el paisaje. Se sentía más vivo que nunca, justo el mejor momento para morir -pensó-.

    Y el gran escritor se dejó caer al vacío.

    El teléfono móvil yacía, aún en funcionamiento, a pesar del golpe,  cerca de una roca, a tres palmos del cuerpo, ahora sin vida, del escritor.

    - Tío? Tío? Qué pasa tío?


  5. ¡Sorteo Hormigas en Escribo aquí!

    Escribió eigual el día 27 Abril 2009

    Desde hoy haré un par de veces al mes un sorteo de algún trabajo hecho por mi misma, con fimo. Me hace mucha ilusión poder enviaros un regalo a vosotros, los lectores, por tantos días compartidos, por dedicarle tantas horas a mis palabras. Os estoy enormemente agradecida, y por eso, desde hoy, incluyo una categoría más en el blog: “Sorteos”.

    Estas son las instrucciones:

    Te puedes apuntar al sorteo, de forma gratuita, con solo dejar un comentario en el post del sorteo. (es decir, en este post). Comentando que quieres participar, y cualquier otra cosa qué quieras decir. El único e imprescindible detalle es que para que tu inscripción sea válida tienes que poner una dirección de correo real, y el nombre con el que normalmente dejas comentarios aquí. Para que cuando el sorteo se realice y se sepa el ganador, yo me pueda poner en contacto con la persona ganadora vía mail, para enviarle totalmente gratis el premio.

    El sorteo lo voy a realizar con la página random.org. Para los que no conocéis dicha página, os explico que en ella se escriben separando con comas, los nombres de los participantes, y la página genera una lista, al azar. El primero de la lista se lleva el premio. En caso de que en un par de días no localice al primero de la lista para proceder al envío, el premio pasa automáticamente al segundo de la lista. Y así hasta otorgar el premio a alguien.

    Supongo que confiáis en mi, y sabéis que no haré trampas. Haré una captura de pantalla de la pagina random.org junto con el post que escribiré con el ganador. Para qué veáis que todos los nombres estaban escritos, y que no se ha hecho ningún tipo de trampa. Pues ninguna trampa sirve aquí, ya que no sacaré ningún tipo de beneficio con esto, y de sacarlo, tampoco engañaría a nadie.

    Pues allá vamos.

    Se sortea lo siguiente:

    Son las hormigas del programa “El Hormiguero” que supongo, todos conocéis. Están hechas íntegramente en fimo. Si las quieres, ya sabes, comenta este post tal y como te expliqué anteriormente. Y pueden ser tuyas.

    La inscripción comienza en el mismo momento de la publicación de este post (es decir, ya), y finaliza el Jueves día 30 a las 19 horas. En ese momento se sabrá quien ha ganado, y la semana siguiente se las enviaré a la dirección que el ganador me diga.

    ¡Suerte a todos los participantes!


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