1. no se titular esto

    Escribió eigual el día 31 Marzo 2009

    Alguien, en este mismo momento, a las 21:30 de la noche,


    está: abriendo un regalo y añadiendo un día más a su vida. Preparando la cena para sus cuatro hijos y su marido, que está en paro. Discutiendo por celos. Curándose alguna herida con alcohol. Cosiendo el falso de un pantalón. Terminando de ver una película en el cine. Despidiéndose en algún anden. Escribiendo una carta de amor, o desamor. Dentro de un locutorio, escuchando la voz de su hijo de 5 años, al que hace 2 años que no ve. Cambiando canales en la televisión. Discutiendo con su pareja. Reconciliándose con su pareja. Besando a su pareja. Haciendo el amor con su pareja. Recogiendo la ropa del tendedero. Poniendo lavadoras y secadoras. Llegando a casa tras un largo día de trabajo. Preparándose para ir a trabajar. Trabajando. En el bar tomando cañas. En un club de alterne. Comprando preservativos en una farmacia de guardia. En urgencias. Jugando al monopoly. Jugando a la Wii, a la Playstatión, a la Nintendo Ds. Navegando en internet. Llorando en la ducha. Con su amante. Durmiendo. Bajando la basura. Bajo cartones. En el Palacio Real. Terminando de comprar en Mercadona. De viaje de novios. Borracho en la calle. Pegando a su mujer. Pegando a su marido. Pegando a sus hijos. Contando un cuento. Escribiendo una historia. Imaginando la felicidad. Conectado al facebook. Viendo una serie de televisión. Escribiendo la lista de la compra. Haciendo la comida para mañana. Escuchando veinte veces la misma canción. Esperando a que comience su serie favorita. Muriendo en una cama. Reviviendo en un abrazo. Poniendose el pijama. Acariciado un gato. En Londres, en París, en Estambul, en cualquier otra parte del mundo. Soñando con que llegue el viernes. Planeando vacaciones. Robando. Besando por primera vez. Tocando por primera vez. Leyendo www.escriboaqui.es (pues gracias).

    Sin duda alguna este podría ser el post más largo del mundo. Somos todos nosotros, los que sin duda alguna, damos sentido a la vida. Por eso, vive.


  2. sueños cumplidos

    Escribió eigual el día 31 Marzo 2009

    En el bolsillo derecho de mi pantalón vaquero , la tarjeta de un hostal.

    En el bolsillo izquierdo un poema escrito en una servilleta arrugada.

    Llevo el teléfono muy cerca del corazón, para escuchar mejor tu llamada.

    Apenas me quedan 20 euros en la cartera.

    Me ataca el hambre y mi estómago ruge para defenderse.

    Camino dando zancadas por la misma acera, que aquel día.

    Escucho a alguien decir tu nombre, y es eso, lo único que detiene mi paso. Falsa alarma.

    Es de noche. Hace frío, y entro en la taberna que hemos quedado.

    Pido un vino de esos que te calientan por dentro. Es hora de decir verdades.

    Por fin te veo. Varios abrazos y besos. Unos cuantos, no has cambiado nada.

    Y jefe, llena por aquí, que la noche nos espera.

    Al fin, casi temblando, saco la servilleta arrugada de mi bolsillo.

    Leo, en voz alta el poema que he escrito esta misma mañana desayunando,

    un sándwich mixto y zumo de naranja.

    La inspiración llega en cualquier momento. Miradas de complicidad.

    No hay nada que pueda yo pueda entregarte, a cambio de aquellos sueños cumplidos.

    Por eso te miro y callo. Aunque tengo, tantas cosas qué decirte.

    Que no se ya, por donde empezar.


  3. misterioso hombre

    Escribió eigual el día 30 Marzo 2009

    Casi nadie se sienta en un banco, con un hombre de barba blanca y noventa años entre cuerpo y alma. Me siento a su lado, y le pregunto si quiere la mitad de mi bocadillo de queso. Me dice que no, que le faltan varios dientes. Y reímos. No aparenta la edad que tiene, pero no se lo digo. Le he contado que es triste no tener nada de que hablar con tus compañeros de trabajo, y sin embargo, tener tantas cosas que contarle a un hombre de noventa años al que has visto una sola vez. Quizá sea, como dice un amigo mio, que hay algunos compañeros de trabajo que no se paran a oler las flores, o como digo yo, a mirar a la persona más allá de lo que ya se ve.

    Este hombre lleva sentado en ese banco, una semana entera. Dibujando en un gran cuaderno. Le pregunto si es pintor, y me responde que no, que él no puede elegir solamente la pintura. Asiento con la cabeza. Tras un largo silencio me responde que es escritor. Que en sus largos ratos libres, dibuja lo que ve. Está haciendo una copia exacta de un conocido edificio de Barcelona.
    Lo que ocurre -comienza a contarme- es… (se muerde el labio inferior largo rato) que cuando una persona se ha dedicado toda su vida a contar historias, que realmente no le han sucedido, se las puede llegar a creer. Es lo único malo que tiene la escritura. Llega un momento que estás dentro de todas esas historias. Dentro de todas esas vidas imaginarias. Y tus vidas imaginarias viven en la estantería de cualquier casa, o en la mesita de noche, de cualquier desconocido. Quiero decir con esto, que saben los desconocidos más de tu vida, que uno mismo (se ríe , mientras firma de una forma muy elegante su dibujo recién terminado). Empecé a escribir a los 19 años de edad. Pero no quiero contarte mi vida. He tenido una vida demasiado vieja, como para contarla a una chica tan joven, como tú, en tan poco tiempo.
    Seguro que tú también escribes. Solo una persona que escribe, que guarda sentimientos e historias dentro, es capaz de acercarse a este viejo para ofrecerle un trozo de bocadillo o para interesarse por lo que está dibujando, ¿cierto?.
    Le hablo de mi. De mi pasión por la escritura. De mi necesidad de contar historias, por plasmar en palabras mis sentimientos.
    Lo malo de los escritores - comienza de nuevo a hablar - es que cuando no tenemos nada que escribir parece que nos estemos muriendo. A mi nunca me ha ocurrido tal cosa, pero he visto a compañeros, a muy buenos escritores y poco conocidos, atarse la soga al cuello y dejarse morir.
    Es fácil decir: soy escritor. Eso, es muy fácil. Lo difícil es sentirlo, es vivirlo. Yo he renunciado a muchas cosas por la escritura. He renunciado a mujeres preciosas, de nalgas apetecibles y labios carnosos. He dicho que no a muchas juergas con los amigos. Porque cuando la inspiración llega, debes de encerrarte y escribir. Mis compañeros eran el tabaco y mis musas, hace poco tuve que dejarlo, el tabaco, quiero decir (risas). Me dijo el médico que o dejaba el tabaco, o me dejaba el tabaco a mi un buen recuerdo durante el resto de mi muerte. Muy poético, sí.

    ¿Sabes niña…? tú eres igual que yo. Te lo digo sin conocernos. (sonríe mientras cierra su cuaderno de dibujo). Solo puedo decirte que no abandones nunca las ganas de escribir. Que tus palabras pueden cambiar muchas cosas. No pienses que las palabras caen en un saco roto. Mediante las palabras, a la vez que compartes , te alimentas a ti misma.

    Escribe esto, cuando llegues a tu casa. Habrá sido una muy buena forma de empezar a hacerme caso. Aunque se, que tu llevas escribiendo mucho tiempo, de ahí, que denote en la expresión de tu cara, que has ententdido todo lo que te he dicho hasta ahora.

    Continuará…. ( o no )


  4. Escriboaqui imán

    Escribió eigual el día 29 Marzo 2009

    La primera persona que escriba un comentario en este post ganará un imán-gota de tinta rosa, que le llegará a su casa totalmente gratis esta misma semana.


    [está hecha por mi, en fimo, y barnizada, de ahí que brille un poco]

    No me preguntéis por qué. Será que hoy estoy contenta y generosa. O que me intriga saber quién se lo llevará.

    ¡Suerte!

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  5. a un amor perdido

    Escribió eigual el día 29 Marzo 2009

    ¿Dónde quedaron aquellos días?

    cuando tu llamada aceleraba mi corazón.

    Éramos capaces de hacer cualquier cosa,

    sin dinero o con él.

    Anhelábamos otros cuerpos,

    y escribíamos poemas en hojas en blanco

    que se perdieron.

    Me ofreciste el calor de unos brazos vacíos.

    Te tentaba con un beso en las esquinas,

    de una ciudad desconocida.


    Teníamos el mismo miedo,

    el mismo alma tocada por amor.

    El paso de los días hacía crecer

    nuestras ganas de huir a cualquier parte.

    No se quién lloró más.

    Quien se sintió más sola.

    Cierto día remitieron las llamadas.

    Y aquel toque del alma se fue borrando.


    Me llegaron noticias tuyas

    de que tu vida había cambiado.

    Que ya no eras la misma.

    Dejaste de recordarme, el mismo día,

    que borré tu teléfono de mi memoria.

    Desde entonces, me llega el aroma,

    de tu cama poblada

    por otros cuerpos.


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