1. Romper a llorar, a la venta

    Escribió eigual el día 21 Agosto 2010

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    Ya está a la venta, mi primera novela corta, titulada Romper a llorar.

    Ha sido un largo camino, pero todos los caminos llevan a alguna parte, y a mi me ha llevado a cumplir un nuevo sueño.

    Romper a llorar, es una novela corta, de 126 páginas, llena de emociones. Me gustaría que la leyeses, que un día me detuvieses por la calle, o me escribieses en este blog y me preguntases algo acerca de Romper a llorar, alguna duda, por alguna situación, cualquier cosa. Porque tal vez sea una de esas historias cortas, que más te hagan pensar y reflexionar.

    He puesto todo el cariño en esta obra. Días, muchos días, en mi intento de alargar un poco una historia, que no podía ser alargada. Porque todas las historias tienen su principio y su final. Y pensé, que podía ser una novela corta perfectamente, que cualquier relleno que quisiera meter sobraba.

    Espero que quien adquiera un ejemplar de Romper a llorar disfrute con su lectura, tanto como yo, disfruté (y me emocioné) con su escritura.

    Parece que mi sueño ha terminado, porque Romper a llorar está ya a la venta. Pero en realidad, no ha hecho más que empezar.

    Gracias a todos mis lectores asiduos y ocasionales, por vuestros minutos de lectura y apoyo incondicional.

    Os presento, mi primera novela Romper a llorar:

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    Para comprar mi primera novela “Romper a llorar” pincha aquí.

    Nota: Si conoces a alguien que quiera comprar Romper a llorar, puedes ponerte en contacto con esa persona, y pedir el libro conjuntamente, y así pagáis los gastos de envío a medias (que son 6 euros). Y eso que os ahorráis.

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  2. Adiós hermanas

    Escribió eigual el día 20 Agosto 2010

    Creo ser la persona más exagerada de la tierra. Lo confieso. También creo ser la persona más sensible y llorona que he conocido. Tal vez, sea por eso, que hoy, busco desesperadamente el blog, para escribir estas líneas.

    Se han ido hace apenas unas horas. Hemos ido al aeropuerto 4 horas antes de la salida del vuelo. Yo les digo que me gusta llegar al aeropuerto varias horas antes, para asegurarme de que no pierdo el avión y que encuentro la puerta de embarque a tiempo. Sin embargo hoy, ha sido diferente, he ido al aeropuerto 4 horas antes, porque allí, esperando el vuelo, las horas pasan más lentas. Y así ganaba más tiempo para estar al lado de ellas.

    Cuando ya no estaban a mi lado me he sentido vacía. En silencio. Sentía una tristeza inexplicable al pensar, que en casa me esperaban restos de sus cabellos esparcidos por el suelo. Y así ha sido.

    He barrido la ausencia que han dejado en casa. He barrido hacia fuera. He mojado el suelo con alguna lágrima y he sentido el silencio del televisor clavarse en mi pecho, creando ese nudo en la garganta que te produce las ganas de llorar.

    Sé que todo pasa. Que mañana será diferente. Que la vida es así. Que vuestra vida está allí y la mía aquí. Pero es inevitable no sentir esta tristeza. Lo siento.

    Siempre me provocáis felicidad, pero hoy solo tristeza. Os echo de menos. Aún escucho vuestras voces por casa. Y pienso en alguna cosa para deciros.

    Nos vemos pronto mis niñas.


  3. De vacaciones

    Escribió eigual el día 16 Agosto 2010

    Como sabéis. O tal vez no. Estoy de vacaciones. Así que como tengo visita en casa, pues ando un poco desquitada del blog, y apenas actualizaré hasta la próxima semana. Por eso, para compensar, os traigo el nuevo artículo que he escrito para Diario Abierto esta semana. Podéis leerlo pinchando aquí.

    Se titula: La moto imaginaria. Espero que os guste. Y os compense un poco mi ausencia.

    En cuanto regrese, haré un sorteo de algo que he hecho con Fimo, de lo que solamente puedo adelantaros, que os encantará. Quedad pendientes. O seguirme en Twitter para no perderos ni un solo sorteo: @eigual.

    Sigo esperando el primer ejemplar de mi libro. Hasta que no lo reciba no podré decir que ya está a la venta. Se está haciendo de rogar, pero intuyo que va quedando menos tiempo para poder dar esa noticia.

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  4. Olvidar esta semana, quiero

    Escribió eigual el día 12 Agosto 2010

    No está siendo mi mejor semana. Pero sí, la más intensa. La más relevante. La más definitiva, por muchos motivos. Esta semana, he ganado cosas y perdido otras. He perdido sentimientos por algunas personas. Sentimientos que estaban ahí, pero que cuando una persona te demuestra su verdadera cara, entonces, ese sentimiento se transforma  dando lugar a un sentimiento apagado y feo.

    Todo empezó con mi flamante iPhone 4. Aquel, del que escribí un post dedicado y compartí algunas fotos. Me venía defectuoso: manchas en la pantalla. Sí, yo soy a la que le toca todo lo defectuoso, sobre todo cuando espero algo con ilusión y ganas. Es decir , que de 1000 iPhones había uno con manchas amarillas en la pantalla y me fue a tocar a mi. Ya ves. Unos nacen con estrella y otros estrellados perdidos. Yo debo de tener una estrella de tres picos, siempre coja.

    Las manchas, en teoría se debían de ir con el uso. Pero las mías no se iban. A día de hoy pienso que me cogieron cariño. Sobre todo a mi dedo, que era quien las acariciaba. Y por eso no querían desaparecer. He pasado casi 15 días esperando a que desapareciesen, y tenéis que creerme: cuando necesitas que algo se vaya, no dudes, que se quedará contigo el máximo tiempo posible.

    Así que ante tal situación, decidí llamar a Apple y cambiar mi terminal por otro, en mejor estado, a poder ser, que para eso he pagado, y no poco precisamente. Total, que vendrá el mensajero mañana, o el lunes, a recoger mi iPhone 4 con las manchas, para días después traerme el que será el mío. Y ahora estoy sin iPhone 4. Dios, qué haré yo sin actualizar el Twitter mientras cruzo la carretera? qué haré yo sin mis canciones del Spotify a la carta? qué haré yo sin 3G en un aeropuerto?. Pues nada, me queda esperar. Esta “desintoxicación” me va bien, así, al menos, luego lo apreciaré más. Mientras tanto uso un móvil, un Nokia rosa (oooiiii rosa) con el cual no se mandar SMS, porque no me sé mover por el teclado y los menús. A quién se lo cuente, sí, no se lo cree ¿tú te lo crees?. Te digo la verdad. No sé utilizar ese móvil. Me he mal acostumbrado. Por ese móvil, hace 10 años MA-TA-BA. Y hoy, es tan solo un remplazo con teclas que odio. Sin embargo, a pesar de todo, esto no es lo peor que me ha sucedido esta semana.

    Ha sido una semana de ¿cambios? laborales. Nos están reorganizando en la empresa. He rozado el despido. Hay crisis. Mucha crisis. La crisis se respira en el ambiente. En las palabras del jefe. Y qué queréis que os diga. No quiero ser yo nominada y expulsada. Estoy bien, con el trabajo que estoy haciendo, conforme y tranquila. Me gusta mi rutina. Necesito mi rutina para ser feliz. Lo que os digo. Mi trabajo, ése trabajo, me ofrece todo el tiempo libre posible para escribir, mis historias, mis artículos, mis futuros próximos libros. Quiero pasar otra navidad en esta empresa. No me quiero ir. Y el jefe ha dicho, que hay crisis. Que la sala que llenó una vez de gente, hoy la tenía que vaciar. Y bueno, así están las cosas. Así que comprad muchos pisos, para que no me larguen.

    También ha sido una semana de sorpresas. De desilusiones. Me he dado cuenta, que hay gente, a la que cuando no interesas te dan una patada giratoria. O es mas, algunas personas ni patada. A buen entendedor, pocas palabras (pocas patadas) bastan. Así que, ha sido una semana, de emociones de desengaños. Y mientras los días pasaban, y la semana iba avanzando, yo también iba pasando y avanzando en las ideas de mi cabeza. Pensando lo jodidas que son a veces algunas situaciones. Y que realmente, la gente es egoísta y solo piensan en su propio bienestar.

    Y voy a dejar ya de quejarme. Son las doce de la noche. Acabo de terminar dos encargos que me habían hecho de Fimo. Pasado mañana llegan mis hermanas a Barcelona, y nos espera una semana divertida, haciendo muchas cosas y riendo mucho. Por eso, mañana, esta semana, quedará reducida a un borrón. Mañana comienza mi semana de verdad. La buena. Sin iPhone 4 estropeado, sin trabajo (porque estaré de vacaciones una semana y media) sin la gente egoísta de la cual, a partir de ahora, pasaré, sortearé como sorteo el pipi o caca de perro que baja por la empinada acera, por las mañanas.

    Mi semana, la buena, comienza mañana. Que empiece la cuenta atrás.


  5. Mis viejos amores

    Escribió eigual el día 6 Agosto 2010

    PhotobucketPara el amor tengo buena memoria. Soy capaz de recordar todos y cada uno de los instantes, que he vivido con viejos amores. Amores del pasado, con los que ahora, ni tan siquiera comparto una triste llamada, un café frío, o un mensaje o un mail o una carta. De los amores del pasado no queda nada pero queda todo. Me enseñaron las caricias tiernas, cuando el tiempo apremiaba. Cuando las citas eran de dos horas y media y los besos había que guardarlos hasta la noche. Recuerdo las frías mañanas, en un coche, con el sonido de los intermitentes marcando nuestros pulsos acelerados. Y las tardes-noches buscando la huida perfecta, o la esquina perfecta donde detenerte sin avisar, para darte un beso inolvidable.

    Creo haber buscado hoteles y pensiones en las guías aquellas amarillas, cuando internet aún no se llevaba. Creo haber desecho con la imaginación todas las camas posibles de sábanas blancas que existían en mi cabeza. Recuerdo el camino y el tiempo exacto que había desde mi casa hasta la casa de mis antiguos amores. Y todos los autobuses capaces de llevarnos al cielo. Sus números y sus colores.

    He acariciado muchas manos. Algunas manos grandes y seguras. Otras pequeñas e inseguras. Otras calientes o frías. A todas las recuerdo con amor. Como si aquellos instantes viviesen aún conmigo.

    A todos esos amores les debo muchas cosas. Porque con todos aprendí algo importante y con todos lloré.

    Hoy les recuerdo, mientras el tiempo imparable nos hace futuro. Y no sé si mis viejos amores recuerdan algo de esto. Si algún momento se detienen a pensar en lo que yo aporté a sus vidas. Sea bueno, o malo.

    Tal vez tú, fuiste un viejo amor mío. Y quiero decirte esta tarde, que la brisa de aquellas tardes contigo, es la misma brisa de las tardes que hoy vivo aunque no estés aquí. No te asustes, no me malinterpretes. No pienses que aún te quiero.

    Solo estoy enamorada de recuerdos.

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